Nuestra primera Gran Canciller y encargada de las Relaciones Exteriores, destacó por su dedicación, visión y espíritu fraternal.
Fue ella quien diseñó los estandartes de las Logias de Perfección, del Capítulo Rosacruz y del Supremo Consejo, símbolos que hoy acompañan nuestro trabajo y representan la identidad del Escocecismo Femenino en Chile.
Hermana viajera, estudiosa y perseverante, llevó siempre consigo el deseo de aprender y de servir, dejando un ejemplo de constancia y amor por la Orden.
Su legado permanecerá vivo en los emblemas y en la memoria de todas sus Hermanas.


